Por Leticia Caro

Muchas veces se cuentan las vejaciones y violaciones sufridas por nuestros antiguos durante el proceso de colonización de nuestro waes (territorio, lugar), sin embargo, no es lo mismo a que lo diga yo o un viejo que perdió su gente de manera trágica, siendo tanto así que ni siquiera querían contárnoslo.

De esta forma los antiguos fueron quedándose, desarraigándose, despojándose de su identidad de manera impuesta. Con esto no quiero decir que no sean valientes, lo fueron, fueron tan valientes para protegernos que guardaron silencio, así se vino la vida. Y los que hoy romantizan la muerte, las violaciones, las orfandades, las luchas por la subsistencia se quedan cortos, frente a un relato real, fidedigno.

Tanto se ha ido por la acción colonizadora, que hoy los propios indígenas reniegan de su esencia, algunos creyendo que no lo son, otros que se creen los únicos. Mucho de la acción colonizadora resuena todos los días en nuestras sienes, nos hace volver y nos recuerda que fuimos pisoteados, explotados, desarraigados, asesinados, asentados, pero aún queda esperanza.

A veces tengo miedo sí, este miedo es que los propios kawésqar olviden su pasado; ese que existía antes de ahora y de ayer, ese pasado antiguo que navegó con cultura propia, sin ataduras y sin jefes, ese pasado nómade que sella una historia entre el ayer y el hoy, ese pasado que pocos conocen no por falta de memorias, sino porque fue sesgado y apagado por la acción colonizadora.

Les dejo el extracto de un caso que aparece en el archivo judicial de 1912 que grafica parte de esta historia “civilizatoria” y que quedó impune como tantos otros, la inhumanización de quienes se creían superiores. (está descrita tal como sale en los archivos oficiales)

18.6.1912. [1] Cap Escampavía Meteoro José Bordes a GM. “en mi último viage a los canales de la Ptg, estando fondeado el buque de mi mando en Pto Molineaux, se presentó a bordo una canoa de indios dándome cuenta de haber sido asesinados por un tal Luciano, tripulante de una goleta chica, de las que matan nutrias i lobos, disparándole tiros con escopeta grande de dos tubos, dos hombres de su tribu.

Como dichos casos son expuestos por los indios del canal i del Estrecho muchas veces, pero, desgraciadamente casi nunca pueden precisar nombres ni señas tan características como en el presente caso, no se había dado cuenta anteriormente”.

[2] Bordes, chileno naturalizado, ratifica que hay muchas denuncias contra loberos, pero sin señas precisas por lo que no las había pasado a Tribunal, “no había podido presentar un denuncio en regla”

[3] Declaración del marinero Manuel Ascencio Vera del Vapor Ligure.

18.6.1912. Quemchi, menor, letrado, marinero. Que en su último viaje encontraron indios en isla de York, donde estaba también cutter Volo, y saliendo a buscar erizos encontraron “ya en tierra un bote del cutter Volo con dos hombres, sintiendo de dos disparos de arma de fuego, habiendo en tierra una carpa habitada con indios, vi un indio correr con un brazo ensangrentado a causa de haberle disparado dos tiros un marinero”.

D: Oí decir que el capitán había retado al Piloto por haber prestado armas á la gente”.

112 [2v-3] Otro marinero del Ligure, Manuel Cárdenas, Ancud, mayor de edad, letrado. Cerca de Francis Sala, oyó decir de los que salieron a mariscar que cocinero Rojas y marinero José Méndez del Volo “habían quitado una india del campamento de indios […] y que uno de los indios trató de defenderse de tal agresión armándose de un cuchillo y tratando de rescatar á la mujer; que por ésta causa el marinero Méndez […] le disparó dos tiros de escopeta hiriéndolo en un costado” Oyarzo, Ancud, mayor, soltero, analfabeto.

Misma versión, le preguntan si en ese tiempo habrán cometido violación “Sí, señor, estoi seguro que cometieron violación de la india y que esta era ya mujer unida con el indio que salió en su defensa”… “¿Oyó decir si trataban de robarles los cueros ó violar a las mujeres solamente? Cueros no tenían po que nosotros les habíamos cambiado y solamente el objeto era por las mujeres”.

[5-v] José del C. Pinchicui, Chonchi, 37, soltero, letrado. Similar. Que la retuvieron y violaron durante dos horas. [6] Capitán Ligure, Luciano Furment, Génova, mayor, casado, alfabeto. Escucha tiros desde barco y se entera por relato de marineros.

[7v-8] 3.7.1912. Comparece José Bordes. Se ratifica en todo, “Se pide se deje constancia del proceder inhumano de muchos marineros de goletas y cutters. Estos individuos enfermos de gonorrea i otras enfermedades venéreas creen que, teniendo relaciones carnales con las indias, sanan de su mal. Por esta causa muchas veces se vé su buque lleno de indios de ambos sexos que acuden presurosos en busca de remedios. También los indios son considerados como simples animales i por cualquier motivo son heridos por los dichos individuos.

Que no puede precisar nombre alguno sobre los autores de tales delitos, pues los pobres indios no los conocen, pero afirma que son tratados bárbaramente por haber tenido que curar de heridas, en más de una ocasión, a algunos salvajes de las islas”.

[10] Marinero Volo ¿? Rojas González, Melipilla, 33, soltero, analfabeto. Como hace dos meses anclado allí “Fué a tierra con José Méndez, i yo me quedé en un chorrillo llenando de agua un barril. Méndez llevaba una escopeta, i mientras yo hacía agua él se fué á cazar. Hacia como veinte minutos nos habíamos separado cuando sentí dos disparos i creí que Méndez había encontrado unos caiquenes.

Como unos cuarenta minutos después llegó Méndez i nos embarcamos en la chalupa a bordo. Méndez no traía ninguna caza y yo, no viéndole nada, no quise preguntarle por la caza” hablamos de no sé qué “nada supe sobre si se había encontrado con indios hasta que se lo oí decir a bordo, cuando se lo contaba a todos los demás tripulantes del cutter”

 

[10v-11] José Méndez Gómez, portugués, 21, soltero, marinero Volo, preso sólo una vez por ebriedad, pero pena conmutada por multa. Que bajaron a hacer agua y vieron atracada a cutter “la canoa del indio Antonio con su familia, compuesta de cinco personas”. Después de andar 10 min encontró al indio Antonio con cuchillo, atacado sin motivo. Que “se abalanzó sobre el indio” le quitó el cuchillo, que corrió hasta otro indio chico con hacha y se le vino “conociendo que era un indio malo, huyó, disparando al aire”. Después, como lo seguía y segundo tiro al aire, huyendo Antonio en la canoa. Que no le disparó, ni estuvo con la india; ella estaba en una canoa, y enferma, como se pudo ver.

[13] Manuel Ascensio Vera, marinero, 19, Quemchi: ratifica, y que “le consta por haberlo visto que los dos tripulantes del Volo tenían a una india detrás de un matorral i que se la estaban violando”.

Careo, reconocidos, niegan.

[16-v] 11.1.1913, Forment, al otro día de que nos contaran intento asesinato contra marinero, “bajé a tierra para ver al indio herido, pero ya se lo habían llevado sus compañeros. En mi último viaje, del cual he regresado solamente el cuatro del presente […] supe por su propia mujer, quien se encontraba en el golfo Trinidad, que había muerto de resultas de sus heridas” con escopeta del 12, “que solo se usa con munición gruesa”. Que “está plenamente convencido de que Méndez i Rojas violaron a la india i que entonces el indio, que era conocido con el nombre de ‘capitán Chico’ quiso librar a su mujer, i entonces Méndez disparó”.

[29] 27.9.1913, Ríspoli: se usaron municiones grandes, para cazar lobos, que en hb mortales. “Méndez es un individuo de malos antecedentes i de mui mal carácter, pero en cambio Clodomiro Rojas es un hombre mui bueno” insiste que CC era bueno y flia. “CC no vivía en un lugar determinado sino que, como es costumbre entre los indios, viajaba de un lugar a otro en los canales”. Me encontré a mujer en Golfo San Jorge con hijo, otra mujer, marido e hijos “Ella me dijo que su marido había sido muerto por cristianos”.

Fuente: Archivo Nacional Histórico, Fondo judicial de Punta Arenas.

Muchas son las historias que no están en el archivo judicial pero que se quedaron en el ADN de nuestros antiguos. Envenenamientos masivos, disparos desde la orilla para que no acercarse a los campamentos antiguos.

Esta es parte de la historia del poblamiento de nuestro territorio, esta es la historia de lo que hoy se llama Magallanes, tierra de pioneros. El que siempre fue territorio nómade, tanto marítimo como terrestre

La evidente ignorancia de quienes llegaron a despoblar el territorio de sus habitantes originarios supera la ficción.