Santiago, Chile (21.09.1985 – 36 años).
Actualmente resido en Rio de Janeiro, Brasil.
Artista y Diseñadora Industrial
Cuentas de Instagram: @mixta.artes@cosmonautamosaicos


¿Cómo llegaste a ejercer el arte del mosaico?

A los 21 años, ya estudiando Diseño Industrial, tuve mi primer contacto a través de mi cuñada que hizo un curso de mosaico y compró las herramientas. Después de eso, paralelo a los estudios, fui aprendiendo de forma autodidacta conociendo materiales y herramientas y de a poco el mosaico se convirtió en un oficio. Fluyó de manera muy natural, iba produciendo y vendiendo pequeñas piezas a baja escala, comencé a realizar algunos cursos con lo que yo sabía y de a poco se fueron abriendo los caminos para poder sustentar mi vida a través del mosaico.

¿Cuáles han sido los hitos más relevantes en tu trayectoria en el mosaico?

Un poco después que me formé en Diseño Industrial, fui convidada a participar en una residencia artística en Los Muermos – Puerto Montt en el programa de cultura de Servicio País, en la cual realicé unos cursos de mosaico y mi primera intervención urbana que fue un mosaico de aproximadamente 16 m2 en la entrada del Centro Cultural de Los Muermos (2012). Esa experiencia fue muy importante y realmente determinante ya que direccionó y afirmó el mosaico como canal de transformación.

En Diseño, la posibilidad de interferencia de una realidad está normalmente basada en la lógica del producto individual, pensado para un usuario específico súper estudiado y analizado e independientemente del producto ser “sustentable y amable con el medio ambiente” o de la metodología de producción o del objetivo que este tenga, lo importante es producir a una escala enorme, entrando en la mayor cantidad de mercados para obtener el mayor lucro. En una intervención urbana de mosaico abierta para cualquier persona participar, la obra (o producto) es realizado por una comunidad de personas interesadas en compartir una experiencia que tiene la potencia de transformar su relación con el espacio público, su relación con los vecinos de la localidad y su propia percepción de si y autoestima, además de pasar un oficio que cada uno puede profundizar posteriormente. La intervención en mosaico o “producto” no pertenece a nadie en particular y pertenece a todxs en plural, donde la lógica de producto individual es subvertida por el colectivo.

Desde el año 2013 que estoy viviendo en Rio de Janeiro y con mi compañero John Souza creamos el Atelier Cosmonauta Mosaicos y realmente todas las intervenciones urbanas que hemos realizado han sido muy importantes y nos han enseñado nuevos caminos y desafíos dentro de nuestro trabajo. John es Historiador, entonces el trajo todo un contenido de impacto social, cultural y simbólico al trabajo de intervención urbana, cada intervención trae una provocación, una conexión con la historia que la cultura hegemónica intenta apagar, reflejando nuestro posicionamiento político.

¿Qué importancia le das al mosaico en tu vida cotidiana? ¿Cuál es el sentido que le has querido dar, más allá de lo técnico y estético?

Para mí el mosaico es un medio de transformación, porque el trabajo que uno hace debe serlo. Es un camino de ida y de vuelta.

En ese sentido intentamos que la producción del mosaico nos traiga experiencias que nos aproximen de la realidad y de esa manera aprender constantemente, estando en lugares donde el trabajo haga sentido como en una favela o interviniendo el espacio público valorizando y exaltando la cultura afrobrasilera e indígena. En esos procesos claramente vamos desconstruyendo prejuicios e imaginarios, formas de ser que el sistema capitalista nos impone. Respondo en plural, ya que la forma en que el mosaico actúa en el cotidiano es gracias a una construcción que he realizado junto a John.

El mosaico que hacemos para el espacio público no es solo una obra de carácter artístico, la idea es disputar espacio con la propaganda capitalista, con los monumentos que homenajean líderes de la dictadura, de la colonia o de la invasión de Abya Yala. Tensionar de manera que otras historias resistan, por lo que también es un trabajo de rescate de la memoria.

Hemos visto tus hermosos trabajos aportando al rescate los Pueblos Originarios, el feminismo, los derechos humanos y sociales ¿es algo que define tu enfoque? ¿El protagonismo de estos temas en tu trabajo es parte de tu “identidad artística”?

Seguro. Intento que mi trabajo sea una extensión de mí de forma a mantener una metamorfosis constante, mis procesos creativos y productivos me atraviesan de forma muy visceral y realmente es un continuo, una espiral. Soy muy crítica de la forma que nuestra sociedad tiene hoy, extremamente individualista y desconectada; la velocidad y exigencia que el sistema de producción ejerce sobre nuestros cuerpos nos está literalmente dejando sin aire y me parece que lo más importante es luchar en contra del capitalismo y cualquier forma de opresión y violencia, y para hacer eso no necesitamos ir muy lejos. En mi caso intento estar muy consciente de lo que hago, de lo que consumo, de mis relaciones y claro, uso el frente artístico también.

 

Cosmonauta mosaicos realizó un proyecto muy significativo en Río de Janeiro llamado ‘Murales de Abya Yala’ y queremos darle la relevancia que merece. Al respecto algunas preguntas:

¿Cómo surge la idea?

La idea de ese proyecto pienso que se manifiesta en 2 momentos.

En 2016 hicimos la intervención de mosaico “Escadaria da Conceição” donde intervenimos la baranda de protección de una escalera que da acceso al Morro da Conceição y trabajamos con 2 temáticas, por dentro de la escalera la cultura afrobrasilera y por fuera los diseños se relacionan a la Confederación de los Tamoios, agrupamiento de diversos pueblos originarios que estaban entre Rio de Janeiro y São Paulo y que resistieron aproximadamente 10 años a la invasión de los portugueses. Al realizar la investigación para la creación de los diseños nos dimos cuenta de cómo es apagada la cultura indígena en Rio de Janeiro, poquísima información y la mayoría proveniente de fuentes que responden y refuerzan una visión prejuiciosa y europeizada. Un ejemplo sobre cuál es la memoria histórica que se quiere mantener, es el monumento que existe sobre Arariboia, un indígena que luchó junto a los portugueses (ese monumento se encuentra en Niteroi). Entonces las referencias sobre la lucha y resistencia que impusieron los indígenas no existen y creemos que las representaciones que nosotros colocamos, por lo que investigamos, son las únicas que hacen referencia al Cacique Cunhâbebe, Cacique Aimberê y su compañera la guerrera Iguassu, que lucharon muchas batallas y la ciudad de Rio de Janeiro sólo fue fundada hasta que mataron a la mayoría de los indígenas y a los que no mataron, los tiraron de su territorio. En esa intervención participaron en torno de 120 personas, que conocieron más de cerca la historia de la Confederación de los Tamoios y hoy existe este espacio de memoria que recuerda y conecta con los pueblos originarios de este territorio.

El segundo momento es en 2017, cuando nos convidó el Museo de Arte de Rio (MAR) a realizar un curso de mosaico que tuviese como resultado una intervención urbana y que se relacionase de alguna forma con la exposición que estaba en cartelera en ese momento que era Djã Guata Porã – Rio de Janeiro Indígena. Con esos elementos, realizamos una cobra grande que fue dividida en unas 20 partes que correspondía a la cantidad de participantes del curso y cada uno hizo un mosaico con una textura que interpretó a partir de la visita a la exposición.

La cobra grande, fue instalada en un muro del Morro da Conceição, muro que es enorme y queda en uno de los accesos más importante del Morro. Esa área estaba muy maltratada, entonces inmediatamente sentimos ganas de continuar interviniendo ese lugar con la temática indígena, dar continuidad a la cobra grande y a través de nuestro trabajo poder conectarnos con otras cosmovisiones, otras posibilidades de entender la vida y el territorio. Es ahí que comenzamos a escribir el proyecto Murales de Abya Yala, que busca retratar la conexión de los pueblos originarios con animales de poder, contando historias que reflejan el estrecho vínculo de colaboración y respeto de los diversos pueblos indígenas con la naturaleza, pero es al final del año 2020 que conseguimos los recursos por medio de un fomento de cultura que nos permitió avanzar aproximadamente 30 m2 durante el año 2021.

¿A qué pueblos originarios homenajea y por qué?

Por la configuración del muro, decidimos dedicarnos a 10 pueblos originarios y en el centro un mural que hace referencia a Abya Yala, concepto que se refiere desde una mirada indígena al territorio que fue denominado como América por los españoles y que quiere decir Tierra Viva, Tierra Madura. Conocer y profundizarnos en esa perspectiva fue fundamental. Para entender con menos velos nuestra realidad, necesitamos descolonizar nuestro pensamiento.

Los pueblos originarios que ya están en el muro son el pueblo Selk’nam y su relación con la ballena, que expresa su conexión espiritual (Tierra del Fuego – Chile y Argentina); el pueblo Ofaye que también es llamado de Pueblo de la Miel y su relación con las abejas (Mato Grosso do Sul – Brasil); el pueblo Quechua y la relación con las llamas, vicuñas y ovejas para la producción de los telares y la transmisión de la cultura oral de generación en generación (Acchahuata – Perú); el pueblo originario Mapuche Pewenche y su relación con el cóndor y la búsqueda de valores morales tan altos como su vuelo (Alto Bio Bio – Chile); y la representación de la Cobra Grande trae la historia de la cobra canoa de la transformación que representa la cosmovisión del origen de los pueblos que viven en el Rio Negro (Amazonas – Brasil). Actualmente estamos en contacto con una aldea del pueblo Guaraní Mbya, aquí en Rio de Janeiro para el próximo mural, y el trabajo está en desarrollo.

La selección de los pueblos tiene que ver con mostrar diversidad, entonces hasta ahora nos enfocamos más al territorio de este lado del Abya Yala, del Tawantinsuyo que incluye Pindorama y Wallmapu (América del Sur), pero en los próximos murales pretendemos contactarnos con pueblos de territorios Anahuac (Centroamérica hasta Alaska).

Para la construcción de todos los murales hemos entrado en contacto con representantes de los pueblos originarios para vincular de una forma real el trabajo que estamos haciendo y no solo consultando bibliografía, lo que ha sido fundamental no solo para llegar a un buen resultado, como también para poder avanzar en nuestra descolonización.

¿Cómo ha sido la acogida que ha tenido en la comunidad del Morro da Conceição, en Río de Janeiro?

Ha sido súper positiva ya que la transformación del lugar fue muy grande, ya con el proyecto “Escadaria da Conceição” conseguimos resignificar un lugar que realmente asustaba, que vivía sucio porque las personas descartaban escombros y muebles viejos; hoy es un punto de memoria, de arte urbana y de visitación turística. También el hecho de que convidemos a la comunidad a participar crea un lazo directo de los vecinos con la obra, entonces hay una mayor apropiación y cuidado del espacio público, que ha significado también que los vecinos se motiven a realizar otras iniciativas en este espacio.

¿Participas de algún espacio de organización política/comunitaria/solidaria/artística? Si es así, ¿nos podrías comentar sobre ello y tu participación allí?

En este momento no me encuentro participando de la organización de otros movimientos debido a la demanda de trabajo en Cosmonauta Mosaicos y MIXTA.

De tus proyectos ¿cuáles han sido los más significativos para ti? ¿Por qué?

Realmente todos los proyectos han sido importantes, me han ayudado a crecer y a direccionar de forma consciente el trabajo, sin embargo el proyecto “Murales del Abya Yala” fue y está siendo muy significativo.

Comenzamos con los Selk’nam y ese inicio fue clave. Yo aprendí en el colegio que los Selk’nam estaban extintos (casi que por selección natural) y al investigar nos encontramos con registros terribles, que demuestran cómo fueron víctimas de un genocidio y quizás lo que más me impactó es que es una historia muy reciente (final de 1800 – comienzos de 1900), entonces me trajo de golpe la comprensión del genocidio de los pueblos originarios como política de estado y no solo como un acontecimiento producto de la colonización. Estamos viviendo aún ese estado colonial donde el mundo está para servir Europa e hoy también EE.UU., exacerbado con el capitalismo arrasador que vivimos (sobre todo en Chile) donde se implementan proyectos mineros, energéticos y de extracción de todo tipo de vida que pueda servir al capital. Los pueblos originarios deben ser eliminados para que las grandes corporaciones puedan hacer su trabajo extrayendo, contaminando, secando y esterilizando el territorio, produciendo verdaderos ecocidios.

Y las historias de los otros pueblos originarios que hemos conocido no son tan distintas, son luchas por el territorio que han sido marcadas por una historia de genocidio, racismo estructural y apagamiento cultural que es actual, entonces a mí me parece que tenemos que tomar una actitud frente a esa realidad con que convivimos y tomar la contramano, no podemos continuar apoyando este paradigma. De esa forma, todo lo que he estado conociendo y aprendiendo está transformando mi forma de ver y entender, afirmando mi ser político en el mundo.

¿Los últimos dos-tres años tuvieron alguna repercusión para tu labor, considerando los estallidos sociales en Latinoamérica?

Claro, han sido extremamente importantes. Exactamente es el periodo de los estallidos sociales en que hemos estado desarrollando de forma más intensa las intervenciones urbanas, entonces ha sido importante la manera en que hemos podido canalizar concretamente, materialmente en el trabajo nuestro posicionamiento en este escenario.

Respecto a lo anterior, ¿Cómo ves la relación entre lo que sucede en Brasil y en Chile, desde tu participación en movimientos sociales en ambos países?

Estoy desde 2013 en Brasil, por lo que he vivenciado el proceso de ascensión del fascismo y el deterioro acelerado de las condiciones de vida de la población en general. Cuando llegué, veía las condiciones laborales aquí y las diferencias eran abismantes con la realidad de Chile, aquí había una protección mayor del trabajador (a), había una mayor fuerza sindical, habían centenas de proyectos que apoyaban otras economías, como economía solidaria e cooperativas, promoción de la soberanía alimentaria, producción agroecológica, existía el ministerio de la mujer, ministerio de la igualdad racial… en fin, existía un contexto de ampliación de los derechos, del acceso a salud, cultura y educación. Cuando comienza a ser ejecutado el golpe a Dilma en 2016 y todo lo que viene hasta la elección de Bolsonaro, va en la dirección de la privatización y precarización de la vida que yo sentía que el capitalismo había conseguido implementar en Chile. Un dato para entender eso, es que el Ministro de Economía actual es Paulo Guedes, economista que participó de la misma escuela ultraliberal de la Universidad de Chicago de donde salieron las políticas económicas que fueron implementadas en Chile en la Dictadura de Pinochet y además trabajó en Chile durante y para la Dictadura.

Veo que Brasil está yendo en una dirección que en Chile ya se mostró el colapso, y que hoy Brasil, Chile y otros países del continente están sufriendo una embestida fascista muy fuerte. La elección de Boric me parece que fue simbólicamente muy importante para el resto de América, aquí en Brasil las personas estaban muy atentas y preocupadas porque Kast representa el mismo fascismo grotesco de Bolsonaro y ahora en octubre son las elecciones presidenciales, entonces si Kast era escogido, la repercusión aquí era el fortalecimiento de Bolsonaro. Hoy día él se encuentra aislado y todas las estadísticas muestran a Lula ganando en primer turno (Lula fue inocentado de todas las acusaciones después de ser desmontada la farsa del propio juez que lo condenó).

Me parece que los movimientos sociales en Chile están más fortalecidos y organizados, en respuesta claro del estallido social y proceso constituyente. Aquí, a mí me gustaría ver más revuelta social, la actuación del gobierno diariamente es indignante, el tratamiento de la pandemia fue absurdo y muestra claramente trazos sociópatas en Bolsonaro y que ejecuta un proyecto de necropolítica. El país está siendo destruido, pero entre la manipulación de los medios de comunicación, la fábrica de noticias falsas, la precarización del trabajo y la despolitización de la población, no hay un avance de peso de movimientos sociales que presionen algún cambio en este momento. La expectativa está sin dudas en la próxima elección.

¿Qué proyecto estás desarrollando ahora?

En Cosmonauta Mosaicos actualmente estamos desarrollando el proyecto “Mural de mosaico Hilário Jovino”, donde estamos produciendo un mural dedicado a Hilário Jovino, personaje fundamental de la cultura afrobrasilera que contribuyó activamente en la construcción de la cultura carioca y principalmente de la cultura del carnaval. Él vivió aquí en el Morro da Conceição y su historia es muy poco conocida. Este proyecto comenzó ahora en abril, tendrá clases de mosaico gratuitas durante 4 meses y en agosto el mural de mosaico será instalado en la calle que él vivió.

En MIXTA me encuentro participando de una exposición colectiva muy relevante que se llama Brasil Delivery y que se encuentra en el Espaço Travessia. Ese lugar es muy especial, porque es un espacio de arte y cultura que funciona en 2 pisos de un edificio que correspondía a las enfermerías del Hospital Psiquiátrico Nise da Silveira. Desde el año pasado, el Hospital dejó de abrigar internos y está pasando por una reconfiguración para convertirlo en un parque, un lugar de encuentro y de lucha en contra de la cultura manicomial. En la colectiva que reúne más de 100 artistas, se encuentran artistas consagrados, artistas que están comenzando y artistas que son usuarios de la red de salud mental, entonces es un espacio de inclusión e integración. La ocupación va hasta septiembre/2022.

También estoy desarrollando una serie que se llama “Sobre Vírgenes y otras ficciones” en la que desconstruyo mis propias cuestiones como mujer mestiza en una sociedad colonizada. Reveo la relación con mi cuerpo y mis procesos como mujer, retirando las otras miradas, expectativas, opresiones, violencias y maltratos. Para esto me encuentro trabajando con acuarela, escribiendo poesía y produciendo el resultado en paste up que estoy colocando en el espacio público y en algunas galerías. En Santiago, ahora en febrero/2022 coloqué un paste up en el Museo del Estallido Social del primer trabajo de la serie, “La tal de la virgen”, que cuestiona sobre nuestra sexualidad y como la visión patriarcal y religiosa han construido barreras que nos distancian de nuestro autoconocimiento, deseo y placer.