Conversamos con el icónico poeta mapuche urbano, David Aniñir. Con una trayectoria poética de más de 25 años y un estilo propio, deslenguado, callejero y sincrético, se ha convertido en todo un referente para el mundo cultural y político de la comunidad mapuche e indígena en la ciudad, aquella que carga con la diáspora de sus antepasados a cuestas, historias de despojo, desarraigo, discriminación y pobreza, así como de redes de solidaridad, hermandad y la búsqueda de un relato propio.

¿Cuál es el rol de la poesía en la sociedad? ¿qué significa o representa para ti la poesía?

Para mí la poesía es el sentido mismo donde se funde la vida, la creación. Lxs niñxs poseen el caprichoso don de ese lenguaje, hablan en lengua que van perdiendo a medida que se desarrollan, queda el balbuceo que a los mayores nos parece gracioso. Las y los Machi en momentos de kuimy, en trance, hablan en lengua. Un lenguaje que debe descifrar y traducir un Dugunmachife o asistente de machi, quien explica cuáles fueron sus designios, dados en esa lengua antigua e indescifrable dentro del éxtasis ceremonial, todo un lenguaje meta poético.

No creo justo darle una responsabilidad a la poesía para con la sociedad, su activismo es natural lo que ya es mérito. El gesto de la fuga poética es la búsqueda de la libertad majestuosa; el nutriente de la poesía, creo yo, habita en ese espacio.

Sonará cliché, pero no está de más sostener que, así como la filosofía es la madre de todas las ciencias, la poesía bien es la madre de todas las artes. Es ahí donde se reúne esa fauna un tanto pitéa, encantadora, creadora, delirante, artista apostando el todo x su expresión. Javier Milanca, champurreando desde Los Lagos; Liliana Ancalao en Puelmapu; Kalfucura liberando sus espíritus; Lorenzo Aillapan, piando poyesis; Daniela Catrileo, premiada y reconocida activista; Elicura, condecorado últimamente como premio nacional; Roxana Miranda Rupailaf, Lienlaf, Huenuan, Colipan, y así, por mencionar solo a algunxs. Urden este enjambre de voces poéticas resguardando el mito y el derecho a ser, dando cara. Así mismo ocurrirá en todas las culturas que habitan el planeta, con su particularidad e historia, porque finalmente todxs son habitantes de la tierra, los únicos que no son seres de la tierra son los marcianos, escuché por ahí.

¿Por qué escogiste la poesía como medio de expresión?

Distraído, en fuga del mundo, ensimismado, piola, acomplejado, con un sin fin de inseguridades y la urgencia límite de estarme en un mundo casi paralelo, donde todo era posible, algo de esa actitud se lleva. Los esquizofrénicos creo tienen en extremo esos estados. Digo, claro, a ellos los diagnostican psiquiátricamente y son tratados desde una perspectiva patológica, y, aun así, son mundos radicalmente paralelos, al fin y al cabo. Respecto del gesto de escribir e instalarse en el oficio, éste se va desarrollando, errando y achuntándole al ritmo e impulso armónico de la palabra con la imagen. Todo fundido en ciertas características del escriturante y propulsado por la realidad, al extremo de abolir este mundo e inventar otro. Subjetividad, imaginación, los sueños, ensueños y con mucho corazón las palabras, posterior al grabado de imágenes traídas desde ese universo imaginario. Cuando se define con que expresión filias y se da esto de las palabras, ese universo maravilloso donde tiempo y espacio convergen y quedan en suspensión en el acto creativo quedas en un péndulo, son como espíritus o algo similar a probar sustancias y brebajes cósmicos jaajaj no sé, energía creadora de una experiencia que el alma agradece. A veces pienso que las palabras cobran vida propia, es el lenguaje de nuestra realidad primaria. Las palabras levantan mundos, mitos, épicas, historias que deshielan la memoria desde su vertiente.

¿Cómo es eso de que uno elige la poesía o la poesía elige a quien pondrá las palabras en ese camino??. . Siempre he tenido esa duda. “Al parecer no soy yo el que escribe / es la poesía quien lo hace por mí, / viene a buscarme envuelta de noche / y sueños” (Poesía a lo que escribo, 2009). La poesía, esa hermosa mentira, terminaba diciéndome con cierta ansiedad. Luego se viene la confirmación ante el hecho de estarse en poesía, donde la imagen imaginada se sumerge en uno y se convive ese pequeño submundo, incluso más allá de la escritura, por lo menos eso es lo que experimento con la poesía.

¿Cómo definirías tu trabajo? ¿consideras que cabría dentro de la categoría de contracultural?

Desde un principio este vaivén de experiencias creativas ha tenido un sentido político definido. En fácil, es generar y promover la cultura para ese dialogo que se da entre la obra con la realidad. Desde ya hay una postura y ahí se cuaja todo; la perspectiva política, crítica reflexiva y la belleza, que en definitiva es la propuesta, la creación, el arte. Ahora no entiendo mucho eso de una categoría.

Por cierto la participación del espacio contracultural es el lugar donde oscilamos bastante, en apoyo a tal o cual causa autogestiva de las organizaciones sociales y centros culturales. Principalmente porque es el lugar de dónde venimos, sustentando nuestros propios imaginarios y lenguajes. Aun así mi participación también conecta con el lado institucional, educativo, las redes de la academia donde se surten otras voces descolonizadoras y de revisión histórica. Ese transitar lo calibra cada cual, pienso que desde donde se está parado, con las convicciones, intransigencias, disidencias, muchxs transitan ambos espacios, el contracultural y el oficial, lo institucionalizado. Por otro lado la creación también es un trabajo, por ello la presencia de fondos para suministrar estos planes interculturales y quienes trabajan en ello, es legítimo. Obreros del arte y la cultura suena bien.

Se te conoce por aportar y desarrollar el concepto de Mapurbe en tu obra, ¿podrías desarrollar un poco la idea que impulsa este concepto? ¿ese concepto ha variado o se ha enriquecido desde que lo acuñaste, hace un par de décadas? ¿Lo han incorporado otrxs autorxs o pensadorxs?

Mi trabajo es autobiográfico, narra en un lenguaje algo soez la mirada de un mapuche sobrepuesto en la cresta de la diáspora citadina. Cuestionando el sentido que significaría ser mapuche hoy fuera de las designaciones dadas x la institucionalidad, la ciencia o la misma tradicionalidad. Esto ya hace 25 años aprox, hace poco cumplí 50 añejos. Con un sincretismo encarnado, un nexo generacional entre nuestros mayores con las generaciones actuales. Sacudiéndonos el colonialismo con el estímulo de nuestro origen, el reencanto luego de tanto abuso, reafirmando nuestra historia negada.

Dentro una discusión respecto a cómo asignarse mapuche surgió este término, sin mayor pretensión, en el marco de una nueva narrativa indígena surgida a nivel latinoamericano desde los ´90, marcada principalmente por la conmemoración de los 500 años de invasión, la insurgencia zapatista con la imagen del subcomandante Marcos en México y en Ecuador, en Bolivia y diversos otros territorios con la voz de los pueblos de las primeras naciones. El Pueblo mapuche no fue ajeno a este resurgimiento indígena. Así, Mapurbe transita ese recorrido transformándose a lo que es hoy; un concepto poético que revitaliza el sentido de identidad y pertenencia acoplándose a los registros de la cultura mapuche contemporánea. El mérito que le yace surge al ser ubicado como un articulador de voces que se fueron sintonizando al alero de las circunstancias y vivencias de la mapuchada. En el recorrido que les tocó atravesar a nuestras familias al ubicarse en las poblaciones y campamentos de la ciudad, enfrentando nada menos que al brutal choque racista.

Ahora con el correr de los años este término poético toma sentido respecto del alto porcentaje de población mapuche que habita los centros urbanos de Temuco, Pto. Montt, Concepción, y, principalmente, Santiago. Experiencias similares se dan en toda diáspora indígena de Latinoamérica.

El concepto mapurbe se ha incorporado al pensamiento de ciertos intelectuales académicos como insumo teórico para permear una realidad que hace unas décadas estaba escindida del relato cultural mapuche y así comparar, además, realidades de otros pueblos indígenas y su población urbana. Pairican formula la diáspora urbana; Claudio Alvarado Lincopí con Mapurbekistan, publicado recientemente, se acopla para dar registro del colonialismo contemporáneo. A los intelectuales y creadores que han incrementado la reflexión que le subyace, los lleva a analizar el fenómeno social del indígena urbano y sus mixturas, estéticas, rescates, y la reinvención de nuevos códigos y símbolos.

¿Qué otros temas abordas en tu obra literaria? ¿por qué?

He sacado otras publicaciones donde creo estar hablando de otras cosas, pero siempre cacho que quedo ahí mismo jajajaja… ¿No es redundar digo? Y no. Es definir más en profundidad desde dónde te instalas, tu origen y tu propia historia de pueblo y desde ahí comunicar con el mundo.

Luego de Mapurbe vino Haykuche (2008), un poemario motivado por el Hayku japonés y su rígida métrica de poemas cortos pasado por mi filtro obviamente, una interpretación, único poemario que he sacado bilingüe. Guilitranalwe (2015) donde hago alusión a las muertes y el espíritu del Witranalwe, entidad mítica mapuche. Lentium (2017) poemario donde hago mi exorcismo sanador frente a un accidente y amputación de mi mano izquierda y Ad Mapu constituyente (2020) un librillo digital, Ebook, que se venía trabajando durante la revuelta de Octubre, finalmente salió como libro online, simpático el formato. (dejo el libro como ofrenda on line https://libros.uchile.cl/1135 )

Han surgido experiencias de creación colectiva en lo escénico, teatral, visual y sonoro. Un collage de posibilidades que ofrece el cuerpo, el espacio, lo musical. Eventualmente con la mapuchada reunida surgen motivaciones y apañe colectivo a nuevas puestas escénicas, la mayoría autodidactas.

Hoy estamos levantando una experiencia sonoro-musical junto al guitarrista Pedro de Piedra con quien logramos montar un set de poemas que exploran con el Ul (trutrucas), efectos y la huella eclética de Pedro de Piedra. Pronto se viene un disco que registra ese trabajo.

Estas voces que surgen pueden bordar todos los planos, dialogar con el mundo, con las culturas y sus historias. Hoy todo es abordable en la genuina libertad con la que dispone la creatividad y como lugar de acogida, contención para los complejos acontecimientos de estos tiempos.

 


I.N.E. (Indio No Estandarizado)

 Según el Censo de población y vivienda realizado en Chile

Usted se considera; 

Flojo

Hediondo 

Borracho

Piojento

Malas pulgas

Aborigen

Cabeza de palo

Incivilizado

Canuto

Delincuente

Precolombino

Post Punx Rocker

Autóctono

 

Folklórico

Indígena (indigente)

Terrorista

Quema Bosques

 

Exótico

Ilícito Asociado

Camorrero

Muerto de Hambre

Originario

Desterrado

Natural

Salvaje (Sur bersivo)

Arcaico

Mono Sapiens

Mal vividor

Mal Moridor

Analfabeto

Bárbaro

Inculto

Minoría étnica

Primitivo

Nativo

No nato (siempre kisistes eso)

Polígamo 

Guerrero

Indómito 

Raza inferior, guerrera pero inferior

Indio kuliao 

O

Araucano.

 Acepciones nunca consultadas a boca mapuche, 

Que otro descalificativo más te queda por nombrar

Racista Fuck Triñuke….

Que te quede claro,

Demórate un poco más y di Mapuche,

La boca te quedará ahí mismo.